algo mas







Las gotas caen suicidas desde lo más alto del cielo, como si quisieran rendir homenaje a que no te encuentro por ningun lado. Las gotas resbalan, escurridizas, por las hojas de un viejo ficus, que no hace más que dejarlas ir, sin motivo. Caen, golpean y mueren. Por la vereda de una silenciosa calle las pisan, las secan, las esquivan. Sólo las ilumina la luz tenue de un farol callejero, la única ilusión, la única esperanza. Un destello de felicidad. Y allí quedarán, hasta que alguien se acuerde de ellas, tal vez el sol naciente de una nueva mañana que las convierta nuevamente a su estado gaseoso. Y nuevamente la calle quede desierta, y sin vida.

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